Cómo cuido mi piel durante el embarazo

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Durante el embarazo, el cuerpo experimenta múltiples cambios a nivel metabólico, inmunológico, endocrino y vascular que se deben exclusivamente a cambios hormonales y que no solo afectan nuestro ánimo, sino que la piel es particularmente sensible a todas estas alteraciones y lo refleja en su estado.

Es imposible predecir de qué manera el embarazo afectará tu piel, ya que altera y provoca varices, estrías, picor, hinchazón, sarpullido, aumento del sebo, acné, o puede aparecer resequedad y escamas e incluso problemas de pigmentación. Cada cuerpo es distinto.

No podemos evitar que los cambios ocurran, pero sí podemos minimizar su impacto, y por eso es de suma importancia saber cómo cuidar la piel durante el embarazo.

Higieniza la piel diariamente

Nada mejor para la piel que utilizar jabones neutros y cremosos. Los jabones perfumados suelen ser agresivos, es por eso que es conveniente evitarlos. A la hora de bañarte hazlo mediante ducha y no utilices temperaturas demasiado caliente.

La ducha evita que se acumule sebo en la piel y ayuda a que se destapen los poros, lo que permite una mejor oxigenación de la piel y previene la aparición del acné. Si tienes problemas de circulación en las piernas, bañarlas con agua fría puede ayudar a mejorarla.

Hidratar con cremas específicas

Ya sea que desees evitar la aparición de estrías o combatir la resequedad, es importante que utilices cremas hidratantes. La hidratación le va a aportar a tu piel una elasticidad extra, necesaria para afrontar el estiramiento que provoca el crecimiento del útero.

Es de suma importancia que la crema que uses contenga vitamina A, pues esta es fundamental para permitir el proceso de regeneración cutánea y el de recambio celular de la piel.

Evita la exposición solar

Durante el embarazo hay una mayor propensión al aumento de la pigmentación y, por lo tanto, a la aparición de manchas en la piel. Si ya tienes manchas, el sol las fija. Por eso es importante que en esta etapa uses un protector solar con alto factor de protección que evite la fijación de las manchas. Estas suelen desaparecer después del parto.

Utiliza aceites para evitar la irritación

La piel irritada se debe, en parte a las hormonas, y en parte al estiramiento de la piel, lo que puede producir picores y enrojecimiento. Para calmarla, una buena opción son los aceites corporales como el de almendra, el de coco o el de rosa mosqueta. Aplicalos dando un masaje suave.

Cuida tu alimentación e hidratación

Alimentarse e hidratarse correctamente no solo son fundamentales para tu salud y la de tu bebe sino que además se reflejarán en la calidad de tu piel. Las dietas ricas en proteínas, vitaminas y sales minerales ayudarán a mantener una piel tersa y suave. Mientras que beber 2 litros de agua al día garantiza el correcto funcionamiento de todo nuestro cuerpo y nos ayuda a evitar la resequedad y descamación de la piel.

Realiza actividad física

Muchas mujeres creen que durante el embarazo hay que permanecer recostada o sentada durante mucho tiempo. Nada más equivocado que esto. El sedentarismo sólo produce debilidad muscular y favorece la hinchazón y la retención de líquidos. Además de que agrava los problemas de circulación.

Procura mantenerte activa, camina aunque sea durante tramos cortos, realiza movimientos circulares con los pies y al menos durante los primeros 6 meses del embarazo puedes realizar actividades como yoga, pilates o entrenamiento prenatal con una fitball.

Duerme correctamente

A medida que avanza el embarazo, cargar con el peso del vientre se vuelve cada vez más difícil y se gasta más energía. Es por eso que un correcto descanso es fundamental. Dormir entre 8 y 10 horas al día no solo nos ayudará a estar más vitales sino que además permitirá una adecuada oxigenación de la piel.